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¿Cajas más grandes?

En el sistema financiero habitual, el que constituyen los bancos, todas las instituciones tienen propietarios que están representados en los respectivos consejos de administración. Estos consejos cuidan, por propio interés, de no conceder créditos a sociedades insolventes o que se supone que puedan serlo en un futuro y cuando se detecta que hay problemas, provisionan esos créditos fallidos, y proceden a ejecutar las garantías que se tengan -si es que existen. Pero los banqueros no pueden hacer lo que quieran con el crédito que manejan ya que el banco no es suyo. Tienen que responder ante otros accionistas, ante los depositarios (porque un mal uso del crédito puede hacer quebrar la entidad y que todos pierdan su dinero) y ante la hacienda pública si, por ejemplo, se considera como gasto un crédito concedido a sabiendas de que no iba a ser devuelto.
Ese fue el caso de Mario Conde que fue condenado a seis años de cárcel por pagar 600 millones de pesetas a una sociedad, Argentia Trust sin ningún aval (el que luego se demostrara que dicha sociedad distribuyó después ese dinero entre diversos políticos españoles para que influyeran en decisiones gubernamentales a favor de los intereses de Mario Conde no fue el motivo de su reclusión sino el que diera ese dinero de Banesto sin garantías). Sé que en los últimos tiempos y en algunos países los banqueros han hecho caso omiso de estas normas y para colmo no han sido castigados pero de momento en España no estamos en esa situación y todos los bancos están reportando beneficios.

Desgraciadamente, las cajas de ahorro -en manos de políticos locales- sí pueden conceder créditos sin provisionar y sin ejecutar avales, sobre todo a partidos políticos, ¿o no pueden?, ¿o pueden pero no deben? El caso es que ocurre con bastante frecuencia… Y ahora se pretende que estas cajas se hagan aún más fuertes, uniéndolas. No dudo sea una buena solución para su supervivencia (a cambio de miles de despidos, eso sí) pero también es magnificar el problema de estas entidades cuya gestión es tan poco clara.

Las cajas han perdido su carácter territorial, abren sucursales por todo el país e incluso las más grandes tienen inversiones en el extranjero. No existe un mercado murciano, riojano o vasco, existe un ámbito europeo en el que la categoría regionalista no tiene sentido alguno. Se podría decir de su función social pero eso es un concepto difuso cuyo gasto es poco cuantificable y que se podría sustituir por un aumento de las desgravaciones fiscales a determinadas labores de la banca como el patrocinio de la cultura. Si las convertimos en más grandes pasarán dos cosas: si es dentro de una misma comunidad su importancia económica será tan grande que el poder económico autonómico y el político se confundirán todavía más y si se unen cajas de diferentes comunidades, ¿Cómo garantizar el equilibrio, cómo unificar criterios si la influencia política de cada comunidad autónoma es distinta, y aún siendo la misma cómo garantizar que CajaMadrid -por poner un ejemplo- sea justo en su gasto social con Murcia caso de fusionarse con la Caja de Murcia? Los problemas de gestión creo empeorarían.

Si las cajas de ahorro se privatizaran (Mapfre se convirtió de ser una mútua a una empresa mercantil, no sería algo tan complicado) los recursos obtenidos por las opas de las 46 cajas de ahorro proporcionarían una gran fuente de liquidez para ayuntamientos y comunidades autónomas (el eminente catedrático y curioso personaje político ya que fue candidato a la alcaldía de Madrid por el PCE del que era un importante cargo hace menos de 30 años y ahora coquetea con el PP, Ramón Tamames, cifraba hace año y medio el valor de las cajas en unos 200 mil millones de euros) ya que sus depósitos superan a los de la banca en España. Quizás no sea el mejor momento ahora pero si en su día el Estado prescindió de Telefónica, Repsol, Argentaria etc., ¿Por qué no hacerlo con las cajas en cuanto se pueda y de forma gradual en lugar de aumentar su poder en cada autonomía?

Ya que al cliente le dan el mismo trato y los mismos servicios que da un banco, ¿Por qué no son bancos? Citando textualmente al profesor Tamames: “el pretendido problema de la identidad de las cajas de ahorro no existe: son bancos, pero ellas todavía no lo saben.”

Y es que es evidente -y lamentable- el carácter partidista en la gestión de la casi totalidad de las cajas de ahorro. La Asamblea General de una caja es una pantomima, es el Consejo el que decide incluso qué nuevos consejeros son nombrados ya que presenta una lista cerrada a dicha asamblea y por supuesto el director general debe ser del agrado del presidente de la CC.AA. de turno, lo que lleva a que el destino financiero de muchos fondos tenga un carácter marcadamente político.

Así pues, no sólo sería la privatización de las cajas de ahorros una buena medida económica sino un soplo de frescura en nuestra joven democracia. En otros artículos podríamos comentar, además, el dinero de todos que pierde TVE o las comisiones que cobran los políticos de todos los colores de las empresas que luchan por adjudicarse alguna obra que pagamos entre todos o que nos persiga el fisco por 4 euros y se permitan los paraísos fiscales donde están las mayores y más corrompidas fortunas. Es curioso que a veces las mejores soluciones económicas sean también las más justas…

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Siempre negativo, nunca positivo

Esta archiconocida frase del ex-entrenador Barcelonista Louis Van Gaal, dirigida a los periodistas deportivos, empecinados en resaltar los aspectos negativos del juego del F.C Barcelona durante una etapa de crisis de juego “Culé”, nos viene que ni pintada a la situación nacional. Imagináis a Zapatero, en el congreso gritándole a Rajoy “SIEMPRE NEGATIVO, NUNCA POSITIVO!!! TU ERES MUY MALO!!!

En este país, las cosas van de un extremo al otro, cuando hace un tiempo todo iba “viento en popa”, los que decían que el modelo no era sostenible, eran tachados de agoreros, y la prensa vendía la fortaleza del mercado español, de las grandes corporaciones como salían al extranjero a comprar, como el milagro español estaba reconquistando el mundo, y ahora resulta que todo es de color negro, todo es negativo y citando a otro Barcelonista (Joan Laporta) “OJO, QUE NO NOS LA DEN, QUE NO ESTAMOS TAN MAL!!!

Creo que la actual crisis mundial está trayendo muchos efectos negativos, pero deberíamos buscar también las consecuencias positivas. La mirada optimista es algo que nunca debe perderse. En las escuelas de negocios, para ilustrar esta idea, se explica que en una cultura milenaria como la China, las conceptosse verbalizan mediante la misma palabra.

Veamos una pequeña lista de oportunidades que nos da la crisis.

  1. Muchos de los que lo están pasando mal, están aprendiendo finanzas a marchas forzadas, y dudo mucho que se vuelvan a producir suicidios financieros en masa como los que se han producido estos últimos años y si la memoria no flojea, no permitirán que sus hijos lo cometan.
  2. El descenso brusco del consumo, hace descender la inflación, y con ello los tipos y el euribor se relajan, bajando las cuotas hipotecarias.
    Tengo la esperanza que el aprendizaje del punto 1 sumado a la bajada de cuotas del próximo año del punto 2, permitan una salud financiera mejor para las familias españolas durante los próximos años.
  3. El paro será evidentemente un problema para mucha gente, pero el tiempo de paro, es un momento ideal para la formación. Si de repente hubiese 4 millones de españoles aprendiendo algo, el capital humano español mejoraría. Podemos verlo como una oportunidad de salir un poco de la industria de poco valor añadido que tenemos en España, para que en el momento de la recuperación económica, dejemos de estar a la cola del valor añadido y de la productividad europea.
  4. Los mercados especulativos parece que están en declive por la poca confianza, tanto bolsa como vivienda, sufren grandes bofetones. Con un poco de suerte, aprenderemos que no es normal que alguien gane con la venta de un piso lo que no ha sido capaz de ganar en toda su vida trabajando, dejando endeudado de por vida a un tercero.
  5. Están saliendo a la luz y explotando muchas burbujas que ni sabíamos que existían, como restaurantes, muebles, vehículos y electrodomésticos. Solo hace falta ver lo que vale un portátil hoy. ¿No os sentís engañados cuando llegan catálogos repletos de ofertas al buzón y veis lo que valen y lo que valían?
  6. Reactivación del mercado de reparaciones de todo tipo, reduciéndose a su vez el volumen de residuos que vertemos. ¿Cuantos electrodomésticos se han tirado a la basura estando en perfecto orden de uso?
  7. Racionalización del consumo, lo que provocará un reducción del impulso de compra que nos hacía comprar cosas inútiles o sin comparar precios, produciéndose un efecto de “selección natural” en el que solo sobrevivan las empresas mas eficientes.
  8. Reducción de márgenes en la intermediación que tanto ha perjudicado a la sociedad y que tanto ha enriquecido a unos pocos. Por ejemplo, a raíz de los escandalosos márgenes que se llevaban los intermediarios alimenticios, he empezado a ir al mercado a comprar la fruta y verdura y he descubierto un par de cosas, que el precio es menor y el sabor de los tomates.
  9. cayendo tópicos como que “la vivienda nunca baja”, “el euribor jamás puede subir por encima del …”, “alarga plazos para ir mas desahogado” y a nivel internacional se ha hundido en la miseria la frase lapidaria vigente hasta el momento del “to big to fall” (demasiado grande para caer).
  10. A los que compraron vivienda para vivir (parece mentira que haya que redundar de esta forma) les bajarán la cuotas y a los que compraron para especular se les ha jodido el chollo. En general, la perdida de rentabilidad por encima de la media, apartará del mercado a los indeseables.
  11. A los que prefieren el alquiler, el aumento de oferta, podría por lo menos, mantener los precios estables unos años.
  12. La sociedad es un ente inteligente cuando se encuentra en apuros, surgen espontáneamente ideas muy buenas, como el Banco del Tiempo.

El Banco del Tiempo es una comunidad que utiliza como moneda de cambio “la hora” y las habilidades personales. Yo ofrezco mis servicios sin ninguna contraprestación monetaria (normalmente), y mediante unos cupones que rellena quien recibe mis servicios, puedo ir acumulando “tiempo”. Posteriormente, puedo ir a la sede del banco del tiempo y canjear los servicios prestados por otros. Uno de los pioneros en desarrollar experimentos en torno al banco del tiempo fue el anarquista norteamericano Josiah Warren.

En un reportaje que se emitió en la televisión catalana, salieron varios ejemplos. Un joven informático soltero que por las tardes daba clases de Windows y Office a nivel usuario a varias amas de casa, y luego, con el “tiempo” que había ganado, pasaba por casa de una mujer mayor que le daba en un tupper la cena y la comida del día siguiente. Esta señora mayor se ofrecía a cocinar y a planchar para los demás, y a cambio, ganaba el “tiempo” de un fontanero, de un lampista, de una masajista o simplemente el de un apersona que le hiciese compañía o la acompañara a comprar.

El tiempo es una moneda no susceptible a especulaciones, resiste la inflación, es muy estable, por la que ninguna entidad financiera te va a cobrar intereses y por la cual Hacienda no te puede aplicar ningún gravamen. Más importante aún, revitaliza la vida misma de la comunidad.

Evidentemente, este sistema no puede remplazar el actual sistema monetario, el dinero y los bancos son absolutamente necesarios, pero cuando encontramos alternativas, por pequeñas que sean, dejamos de ser tan dependientes del sistema y quebramos (ni que sea levemente) el monopolio.

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